Moraleja:
«¡Oh, las noches son hermosas en el bosque!
Las ramas se retuercen y el viento chilla como un gran pájaro entre los árboles. La luna no puede brillar en el bosque, y tampoco las estrellas: forma parte del encantamiento, como has advertido. Sí, con frecuencia recorro el bosque por la noche».


